
Los autos a escala, cuando traspasan esa línea de dejar de ser juguetes para niños pequeños, se vuelven una representación de una historia, de un momento, de recuerdos y de deseos. Hace unos días, en una conversación con un amigo, me marcó una frase: “los autos, representan momentos de la historia, sus diseños, sus sensaciones, te transportan a otras épocas” y esa es una de las razones por la que se coleccionan modelos a escala de autos.
Se han vuelto objetos de culto, muchos de ellos se vuelven
escasos y caros como los autos reales que representan. Muchos los ven como
objetos innecesarios y los tratan como simples “pedazos de queso”, pero la
verdad es que hay una tremenda historia y una importante cantidad de trabajo
tras cada modelo.
Los modelos a escala representan la posibilidad de tener lo
que uno siempre soñó, fielmente representados con una infinidad de detalles,
sin necesitar miles de metros cuadrados de garajes y una gran billetera para
mantenerlos.
Sorprendentemente la tendencia es en hombres y mujeres,
muchos que quizás quieren reunir los autos que tuvieron en su vida, el
auto del abuelo, los autos de carrera que crecieron viendo y muchas otras
historias que tienen cabida en este mundo en miniatura.








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